· Chez Madrid, rinde homenaje al servicio clásico y a sus cuidadas maneras, con la esencia y la autenticidad como punto de partida, para convertirse en un auténtico bistró castizo.
· Su nueva terraza invita a disfrutar de un ambiente acogedor, con una propuesta perfecta para disfrutar desde cuidados desayunos hasta comidas y cenas en una de las ubicaciones más icónicas de la ciudad.
Situado en la emblemática Plaza de Neptuno, Chez Madrid, que junto a restaurantes como Pabblo, Carbón o Fanático forman parte del grupo de restauración singular GLH (Grupo Larrumba & Grupo Carbón), estrena esta temporada una terraza con una oferta adaptada a todos los momentos del día: desde un apetecible desayuno en una mañana soleada hasta un almuerzo al aire libre o una tarde que se convierte en noche en un escenario inigualable.
Con un diseño que fusiona elementos de un bistró francés con la esencia de los bares clásicos madrileños de los años 60, Chez Madrid completa su acogedor salón con una elegante terraza exterior que permite disfrutar de la espectacular ubicación del restaurante y dejarse llevar, bajo el cielo madrileño, por una propuesta donde tradición y encanto se combinan sin artificio.
Chez Madrid rinde homenaje al servicio clásico y a sus cuidadas maneras desde la esencia y la autenticidad. Su carta se compone de referencias clásicas traídas a la cultura madrileña para convertirse en un auténtico bistró castizo, con un carácter desenfadado, propuestas divertidas y cartas de bocados informales. Desde básicos de una barra madrileña, como la ensaladilla clásica de encurtidos o la gilda de anchoa del Cantábrico y piparra, hasta elaboraciones de gusto afrancesado como el croque monsieur o los mejillones Chez Madrid con patatas fritas crujientes.
El menú avanza con propuestas de verduras, guisos y pastas, entre las que los linguini salteados con almejas se han convertido en un imprescindible en cada comanda. En el apartado de pescados, recetas como el lenguado a la meunière o la sopa bullabesa reflejan el estilo y la frescura de su cocina. Entre las carnes, destaca el Solomillo Strogonoff, ya consagrado como uno de los clásicos de la casa. El broche final lo ponen sus postres clásicos: una delicada crème brûlée caramelizada, un cremoso flan de huevo y nata o el carpaccio de frutas de temporada, helado de vainilla y salsa templada de chocolate.
Su carta de desayunos ofrece alternativas para todos los gustos. En las opciones saladas destacan el croissant de ensalada de cangrejo y salsa rosa o su tosta de aguacate, huevos escalfados, tomates semi secos y queso ricotta. Para los amantes del dulce, se encuentran opciones como el creppe de plátano y crema de chocolate y avellanas, el creppe clásico de azúcar y limón, o el yogur artesano con fruta fresca y granola.
Un concepto que, desde su apertura, se convierte en parada obligatoria para quienes buscan vivir una experiencia auténtica, donde el encanto de su terraza invita a vivir una experiencia gastronómica inigualable que refleja el espíritu de un acogedor y sofisticado bistró madrileño.
