· El equipo de sala de Besta, liderado por Marta Angiolini y Alba Boixaderas, transforma la atención al cliente en una experiencia cercana, profesional y cuidada hasta el último detalle.
· La integración entre el equipo de sala y cocina permite ofrecer un servicio fluido y personalizado, reforzando la conexión entre el comensal, el producto y la esencia Atlántico-Mediterránea del restaurante.
En el centro de Barcelona, Besta reabrió sus puertas el pasado mes de noviembre con una propuesta evolucionada y más sofisticada, que rinde homenaje a las despensas de Galicia y Cataluña en un entorno moderno y gastronómico. Con esta reapertura, Besta afina su concepto para ofrecer una experiencia singular que une la autenticidad de sus raíces con un enfoque renovado, dando especial protagonismo a los sabores del mar y reflejando la esencia tanto del Atlántico como del Mediterráneo que inspiran su cocina.
Pero si hay algo que distingue a Besta, más allá de su cocina, es la calidad de su servicio de sala, liderado por un equipo apasionado, femenino y comprometido con la excelencia. Detrás del servicio en Besta están Marta Angiolini y Alba Boixaderas, quienes han hecho de la atención en sala un elemento clave para disfrutar de la experiencia gastronómica del restaurante.
Marta, con 12 años de experiencia en hostelería y una formación en la escuela Hofmann, imprime su sello personal en cada interacción con los clientes, ofreciendo un servicio cercano e informal, pero con la rigurosidad de la alta gastronomía. «Queremos que el cliente se sienta como en casa, que se conecte con Besta a través del acogimiento y la experiencia gastronómica completa», explica. Por su parte, Alba Boixaderas, con una sólida trayectoria en restaurantes como Disfrutar, Alapar y Mont Bar, entiende el servicio como una puesta en escena: «Es como una obra de teatro que ensayamos cada día, donde la comunicación y la improvisación según el cliente son clave».
Bajo la dirección de ambas, la bodega de Besta sigue evolucionando, apostando por pequeños productores y referencias tanto clásicas como innovadoras que reflejan el concepto Atlántico-Mediterráneo del restaurante.
El equipo de sala del restaurante aporta una sensibilidad especial en la atención en el propio local. «Ponemos en valor la sala, tenemos libertad para crear, para proponer nuevas formas de venta y mejorar la experiencia del cliente», destaca Alba. “Además, la integración entre cocina y sala es total, permitiendo que los chefs participen activamente y nos apoyen en el servicio, reforzando la conexión entre el comensal y el equipo de cocina.”
La esencia de Besta no solo reside en su carta basada en el mejor producto del mar y su combinación con ingredientes de temporada, sino en la calidez y el detalle que rodea toda la experiencia gastronómica. «No queremos ser un restaurante clásico y frío, sino un espacio íntimo y acogedor donde el cliente disfrute tranquilamente», concluye Marta.
Con una carta de vinos en constante crecimiento y un servicio en sala que busca la excelencia día a día, Besta sigue afianzándose como un referente de calidad y hospitalidad en la escena gastronómica de la ciudad.
