· El chef Saúl Sanz, siempre pendiente del comienzo de la temporada cinegética, presenta platos como la paloma torcaz con bikini de sus interiores y trompeta negra; el gamo asado con setas, castañas y membrillo; o el jarrete de jabalí asado con puré de patata, entre otras opciones también fuera de carta.
· La zona de mesas altas se viste ahora de blanco, aumentando la capacidad del restaurante, y dotando de mayor confort y elegancia al espacio, donde la nueva cava, que ha duplicado su capacidad de guarda, hace su aparición estelar.
Decía el escritor mexicano Carlos Fuentes que “la belleza sólo le pertenece al que la entiende, no al que la tiene”. Siguiendo esta máxima, Treze presenta los cambios en su restaurante, pensados para que los clientes fieles al proyecto desde hace más de catorce años reciban una mayor sensación de confort, calidad y elegancia en la propuesta. Es un homenaje a una clientela recurrente, parte de la casa y que encuentra en Treze un lugar de peregrinaje cuando se habla de gastronomía en mayúsculas.
Desde aquel primer local ha pasado mucho tiempo, y la carta, al igual que el escenario, ha ido evolucionando hasta dar con lo que Treze representa hoy en día: una de las casas de comidas referentes en la capital y un lugar al que acudir cuando se ansía dejarse llevar por la mejor propuesta de temporada. No hay mejor ejemplo que la selección micológica que el chef presenta en diferentes elaboraciones y que se convierte, cada otoño, en parada obligatoria para los amantes de las setas. De este modo se encuentran platos como las amanitas a la importancia, los níscalos en escabeche, el salteado de setas con huevo frito o las angulas de monte a la carbonara.

Además, de la mente del chef, siempre pendiente del comienzo de la temporada cinegética, surgen platos como la paloma torcaz con bikini de sus interiores y trompeta negra; el gamo asado con setas, castañas y membrillo; o el jarrete de jabalí asado con puré de patata. Treze se vuelve de este modo en un auténtico templo para los amantes de la caza, cuya máxima expresión se encuentra en el tradicional cocido de caza, que el restaurante sirve el último viernes de cada mes entre octubre y marzo.


Nuevos platos, como los canelones de pollo en pepitoria, el lomo de bacalao con puerro asado y porrusalda, o la raya confitada con crema de hinojo y picada de tomate, vienen a completar una carta viva que se alimenta de lo mejor que el mercado ofrece. También destacan con luz propia, como es habitual en la casa, sus escabeches, ahora a través de la nueva terrina de conejo de la dehesa en escabeche con berberechos y hojas.

La selección de postres, cuidada especialmente desde sus comienzos por Sanz, y que resulta un auténtico capricho irresistible para sus clientes, incorpora la semiesfera de chocolate con interior y sorbete de mandarina, la pana cotta de té verde con helado de chocolate blanco, y la selección de quesos artesanos.
La zona de mesas altas se viste ahora de blanco, aumentando la capacidad del restaurante, y dotando de mayor confort y elegancia al espacio, donde la nueva cava, que ha duplicado su capacidad de guarda, hace su aparición estelar. Es una bodega que incluye cerca de 300 referencias entre vinos nacionales, generosos, espumosos y la mejor selección internacional, así como varias etiquetas especiales que la sumiller Paloma Tovar escoge con el máximo mimo y el mejor criterio.

RESTAURANTE TREZE
Ticket medio: 35-50 €
Cocido de caza: 28 €
DIRECCIÓN
c/ General Pardiñas, 34. Madrid
HORARIOS
De martes a viernes de 13:30h a 00:30h
Sábados de 13:30h a 17:00h
Domingo y lunes: cerrado
RESERVADO
Capacidad hasta 12 comensales
